Volver al Inicio


         
 

 

 

 

 

 

"BIOÉTICA Y LITERATURA"

(de una cuestión nominal de la Bioética como instrumento de análisis Literario. Un punto de vista.)

Basado y trabajado en el libro Ética de la Vida y Vida de la Ética en el fin de siglo del Dr.José Mainetti. Fundación Mainetti. La Plata. Pcia de Buenos

Por Liliana Duarte.

MARCO CONCEPTUAL

El Dr. Mainetti dice: "Desde los "atardeceres" del siglo XX y, respecto de la disciplina de la Bioética como Ética de la vida y vida de la ética, se la ha tomado como la más representativa de lo que es la ciencia y la técnica como así su control normativo en este fin de siglo. No cabe duda, igualmente, de que en este fin de siglo, el discurso moral se ha transformado en el metarelato o megadiscurso político, público, académico, institucional, etc. Todo es ética en este momento, como palabra de moda, lo cual no quiere decir que la realidad de su contenido sea tal." De su palabra o concepto nominal se puede hacer una abstracción lingûística y describirla por su forma y contenido, o bien por su etimología , significado y sentido. Hacerlo desde un punto de vista lingûístico es hablar del signo propiamente dicho y describirlo semiológicamente. Hacerlo desde su sentido propiamente dicho es describirla y desarrollarla hermenéuticamente. Hacerlo como descripción desde su polisemia y correspondencia literaria es realizar una abstracción y dar una visión de imágenes sugestivas de una bioética ficta, como de la metafísica o de la teología, como ramas de la ciencia ficción o de la literatura fantástica y, de algún modo un género literario.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo representa un intento de demostrar, como objetivo, a la bioética como instrumento de análisis literario, partiendo del abordaje a tres temas que conciernen a la disciplina en cuestión y su "encuentro" en los mitos, en la literatura clásica, contemporánea, cine, teatro; es decir en el arte. Para dicha demostración se ha tomado como eje referencial el texto "Ética de la Vida y Vida de la Ética en el fin de siglo", cuyo autor es el Dr. J.A. Mainetti. Desde allí el desarrollo del mismo es breve en lo que concierne a la descripción ejemplificadora, pues cada uno de ellos abarcaría un centenar de páginas si son sometidos a una relación, descripción y extrapolación exhaustiva. No obstante, los mismos son esclarecedores pues la presentación contiene los conceptos textuales de este gran maestro de la Bioética. Para una lectura lineal del mismo, en el contenido del trabajo se observará:

Conceptos preliminares respecto de la ética.

Etimología de la palabra bioética y su extensión significativa.

Presentación de la misma en tres capítulos principales que conciernen a los siguientes temas:

"Paradigma de la ética tecnocientífica", "el fenómeno cultural de la crisis de la bioética" y "Ética de la medicina posmoderna" y sus correspondientes relaciones, semejanzas, correspondencias literarias.

No es objetivo, en este trabajo, fiscalizar los contenidos desde el cometido médico.

Completa el objetivo la intención personal de estudiar o "ver" a la Bioética, desde otro punto de vista.

CONCEPTOS PRELIMINARES

¿QUÉ ES LA ÉTICA?

La ética se interesa por las obligaciones morales, la responsabilidad y la justicia social. La palabra deriva de los términos griegos "ethikos" y "ethos" que significan uso o costumbre. Según Aristóteles, el término incluye la idea de carácter y disposición. Así, la ética refleja el carácter del individuo y, más contemporáneo quizás, el carácter de la organización , que es un grupo de individuos. Hay muchas formas de definir la ética. Lo último que se ha dicho es que a través del estudio de la ética la persona entiende y se guía según lo que está bien o mal moralmente. Aun así, la controversia todavía persiste debido a las diferencias de valores y perspectivas. Lo que puede ser éticamente bueno para una persona, puede ser malo para otra. Debido a esto, la sociedad tiende a definir a la ética en términos de comportamiento. Por ejemplo, una persona es considerada ética cuando procede de acuerdo con renombrados principios morales basados en ideales tales como rectitud, justicia y verdad. Estos principios gobiernan la conducta tanto en los niveles individuales, y pueden estar basados en valores, cultura, religión e, inclusive, legislación. Los stándares éticos, en consecuencia pueden cambiar, o al menos ser influidos por los cambios legislativos o en los valores sociales. A partir del momento en que es posible que los stándares éticos cambien, alguien puede preguntar por qué la sociedad opera con ética. La respuesta no es tan simple. La ética es un elemento esencial de éxito en los niveles individuales y organizacionales. En la sociedad, valoramos la libertad personal. Sin embargo, si, en ejercicio de nuestra libertad, comprometemos nuestra ética, dañamos a esa sociedad. Esto es, terminamos cercenando nuestra libertad individual y el goce de la de otros, así como nuestra base ética. De modo que la ética constituye el fundamento de la clase de persona que somos y de la clase de organización que representamos. Esto es ética aplicada a la gestión empresarial. Aplicada a la salud o a la atención de ella, se la denomina Bioética cuyos principios derivan de la anterior y con la misma relevancia e importancia pues redunda en el individuo y en la sociedad. De allí que también se hable de una ética social y una bioética social. En cuanto a su concepto nominal (el de Bioética) existen, desde su epistemología, génesis y desarrollo unas cuantas valoraciones de la que se ocupa este trabajo en cuestión:

"¿Qué es la bioética, desde el punto de vista nominal?"

REVISIONISMO

LA CUESTIÓN NOMINAL DE LA BIOÉTICA

La cuestión del nombre no es de mera etiqueta para la bioética sino que interesa a la esencia y existencia mismas de la disciplina. A principios de la década del `70 aparece en los EE.UU. la novedad terminológica y conceptual de la bioética. Traspuestas las fronteras nacionales e idiomáticas, la bioética es hoy una común empresa académica y cosmopolita para el tratamiento de los problemas normativos de la biomedicina. Pero la nominis quaestio bioética, más allá del interés por el origen y difusión del vocablo, da que pensar sobre la naturaleza de una disciplina nacida de la lengua griega por el enlace de bios y ethiké.

El recurso a la etimología ( éyimos= verdadero) ilustra también una verdad transcultural de la bioética, la del fundamentalismo latino de cara al pragmatismo anglosajón. Según el registro disponible, el término bioética se introduce por primera vez en el título del libro de Van Rensselaer Potter "Bioethics, Bridge to the Future"( 1971). Ésta dice la síntesis de "dos culturas"y una clave para construir el "puente hacia el futuro" que propone el subtítulo: biología moral como calidad de vida ante el desafío ecológico planetario. El segundo empleo del vocablo pertenece a una institución, "The Joseph and Rose Kennedy Institute of Ethics for the Study of Human Reproduction and Bioethics", fundado por André Hellegers con el patrocinio de la familia Kennedy en 1972 y que, a la muerte de aquél se transformó en el Kennedy Institute of Ethics (1979). Como Potter con su propuesta ambiental, Hellegers tuvo una inspiración macobiótica reproductiva con su proyecto poblacional, la biología reproductiva aplicada a la mejora de la sociedad humana. Sin embargo, a pesar de ambos megaproyectos bioéticos, la palabra tardó en imponerse como el nombre de la nueva ética médica o bioética, a la que dio estatuto epistemológico y pila bautismal la "Encyclopedia of Bioethics " (1978).

A partir de entonces, durante los `80, las instituciones académicas, políticas y asistenciales de EE.UU. acuñan, si bien con algunas reservas sobre la autenticidad que no tuvieron la divisa corriente. En los medios intelectuales se advertía, por un lado, cierto equívoco del término - identificar la biética con una fundamentación biológica de la moralidad, siendo contrario sensu la propuesta mayoritaria una ética aplicada a la biomedicina; y por otro lado, la extensión del campo biético respecto de la ética médica tradicional, se suponía distraer del objetivo social reformista de la medicina y la atención de la salud. En cualquier caso, el solapado debate por la comprensión y la extensión del concepto bioético epilogó con la aceptación del término. Otra instancia nominativa y conceptiva se planteó con la importación internacional de la bioética, particularmente en los países europeos y latinoamericanos. El caso Francés es paradigmático en la resistencia al monopolio o colonialismo bioético ( y biológico) norteamericano, sentido como imperio de la Coca Cola o los Mac Donalds. Se denuncian los serios equívocos y la polisemia del vocablo, el que no obstante la censura gana las publicaciones y los medios de comunicación; si proscribirlo es imposible, debe aceptárselo con reservas y el compromiso de despejar sus seudo significados. Después de rotado, también en Francia la bioética le "salvó la vida a la ética", incluso nominalmente, pues en el uso de la filosofía práctica, "ética" empieza a desplazar a la "moral", una patente griega renueva la latina. Y este es justo el locus classicus en la nomiinalis quaestio de la bioética. Es curioso que la cuestión nominal de la bioética no sea tal cuestión en la literatura corriente de la disciplina. Muy pocos títulos en la bibliografía internacional, mayoritariamente norteamericana, registran DE NOMINE QUAESTIO.

Inversamente, en los países latinos que asimilaron y recrearon la bioética se ha cuestionado el nombre y la mentalidad de ésta, proponiéndose alternativas. Más allá de una reacción xenófoba al colonialismo bioético anglo -americano, el hecho reflejaría una diferencia cultural en el abordaje de la disciplina, vale decir en su fundamento o modelo conceptual. Mientras que la tradición empirista anglosajona - y en particular la pregmatista norteamericana - se inclina por un procedimentalista, la tradición racionalista europeocontinental - y en especial la euro latinoamericana o mediterránea - es proclive a un fundamentalismo . No caben dudas sobre la posibilidad y necesidad de integración entre ambas tradiciones culturales. Quizás esa mediterránea raíz grecolatina aflora en nuestra cuestión nominal de la bioética. Cómo percibimos académicamente la disciplina: En primer lugar, vemos en ella una manera de pensar, una filosofía práctica o aplicada como paradigma de la moral civil y tecnocientífica de nuestro tiempo. En segundo término, entendemos que la bioética significa más que ética médica renovada, pues constituye la nueva filosofía de la medicina (iatrofilosofía) en la crisis de la identidad de ésta respecto de su objeto, método y fin, para cuyo correspondiente escrutinio filosófico hacen falta una antropología, una epistemología y una axiología (agatología) médicas. Por último, pero en forma abierta, se piensa a la bioética como biofilosofía, con su teoría ( fenomenológica, analítica, dialéctica u otras) y su práctica ( biomoral, bioderecho, biopolítica…) de la vida.

En cualquier caso, confiamos en la bioética como nueva vida de la ética en la actual crisis de la humanidad, con la esperanza de una revolucionaria apropiación bio-ética del destino humano y llegar a ser lo que queremos y nos debemos ser.

BIOÉTICA: ÉTICA DE LA VIDA Y VIDA DE LA ÉTICA EN EL FINAL DE SIGLO XX: PARADIGMA DE LA ÉTICA TECNOCIENTÍFICA.

La primera incursión es la del desarrollo de la ciencia y de la técnica en nuestro reciente pasado siglo XX, con las ambivalencias del mismo y, cómo estas ambivalencias reconocidas desde la más remota antigûedad, desde el mito, han llegado hoy a hacerse dramáticamente sensibles. El mito de Dédalo e Icaro en la antigûedad clásica, en Grecia, justamente el rostro jánico del progreso; esto es, cómo la ciencia y la técnica tienen una cara positiva, se puede producir el bien como consecuencia de la aplicación del conocimiento a los fines prácticos, pero también se puede caer en el error, en el mal y ésta es la cara negativa. Dédalo e Icaro, padre e hijo, están encerrados en el laberinto que el primero había construido para encerrar al Minotauro y la única salida del laberinto se le ocurre a Dédalo, y que es a través del vuelo: construye entonces unas alas que adosa a los hombros de él mismo y de su hijo, logrando así, con este invento fenomenal que es el vuelo, el "avión" para escapar del laberinto. Pero ocurrió que Icaro no logra el éxito con esta operación, pues no sigue los consejos de su padre de no aproximarse al sol porque las alas estaban pegadas y el sol podía derretírselas. Icaro, entusiasmado por el placer de volar, el deseo satisfecho, se aproxima al sol, desoye el consejo paterno y perece. Los griegos quisieron dar a entender con esto que toda invención tecnológica comporta esta ambivalencia, este rostro jánico. Y los griegos también expresaron esta ambivalencia en una figura mitológica de la quimera, un monstruo formado por las partes de distintos animales. Beleforonte fue el héroe que mató a la quimera, pero al matar la quimera, Beleforonte también sucumbió a una depresión que lo llevó al suicidio. Con esto, tal vez los griegos quisieron dar a entender que el hombre no puede dejar de pensar la quimera, de crear la quimera. Hoy en día existe la posibilidad de retornar a los monstruos: los dinosaurios de Jurassic Park, de alguna manera en el imaginario social nos recuerdan estas posibilidades que tiene el hombre con su poder tecnocientífico de producir monstruos; pero no nos olvidemos que la quimera es también la metáfora de la fantasía , de la ilusión, de l imaginación, de la poesía, de la utopía. Sin quimera no hay posibilidad de vida para el hombre, como Beleforonte nos lo está señalando. Siempre se ha conocido de esta ambivalencia, pero la ciencia y la técnica del siglo XX la han llevado al paroxismo. Primero, porque la ciencia denota un poder en sí mismo destructivo, la humanidad lo ha experimentado: la bomba atómica, la explosión nuclear fue para la humanidad la toma de conciencia del pecado original; es decir, la posibilidad de que la ciencia y la técnica se empleen para el mal. Esta ambivalencia es la de un gran poder destructivo que implica el exterminio no solamente de algunos hombres, sino de la totalidad del género humano. Aunque parezca apocalíptico este aporte, el poder destructivo se conjuga con otra novedad de la ciencia en el siglo XX, que es su capacidad factiva o creativa. La ciencia clásica, que se distinguía de la técnica, era una ciencia contemplativa, esto es, una ciencia que observaba, que pretendía no modificar la realidad y, cuando lo hacía, lo hacía a través de la técnica con criterios finalistas, prácticos, morales. La ciencia moderna no es un ciencia contemplativa, sino una ciencia práctica, de acción que modifica la realidad sobre la cual actúa, y esto es en la física, en los quantum, los genes, en los embriones, en los envitriones: "para conocer necesito operar". Éste es el gran dilema de nuestro conocimiento en la ciencia y en la técnica actuales. Algunos ya hablan de tecnociencia porque nuestra ciencia es técnica, no se puede no actuar, para conocer se necesita intervenir. La revolución biológica nos muestra esto de manera muy clara, como si nuestras capacidades de transformar la naturaleza cósmica estuvieran hoy día vueltas hacia la transformación de la naturaleza humana. Y esto es lo verdaderamente inquietante y lo que, desde el punto de vista moral crea la sorpresa, la pregunta, la incertidumbre y el desafío desde nuestros días hacia el futuro. En esta técnica demiúrgica, esto es técnica capaz de crear al hombre o, por lo menos, de transformarlo o recrearlo, hay dos líneas tecnológicas: Una cibernética, que a través de la inteligencia artificial y la robótica suple las capacidades humanas con la máquina y la otra biogenética, que es la capacidad de producir la vida en laboratorio. En la línea cibernética, en el imaginario histórico de la sociedad occidental por lo menos, desde Israel existe una vieja leyenda judeo - cabalística, que es la del Golem, a la que el escritor Borges dedicó un hermoso poema, e incluso la edición de Gustav Meyrink, un escritor austríaco de los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, resucitó este tema del Golem. El Golem es un muñeco de barro sobre el cual, según la leyenda, pronunciando las palabras que Dios utilizó bíblicamente para engendrar al hombre, se puede entonces, recrear al hombre. La historia del Golem es muy triste pues nunca llegó a ser un hombre completo, ha sido un hombre a medias, con deficiencias mentales y que ha terminado por ser destruido o por volverse contra su creador. De ello, lo que interesa es constatar la presencia en el imaginario social de una idea que hoy está siendo utilizada por la ciencia y la técnica. Ir al mito no es un regreso patológico, sino una vuelta al originario. La ciencia y la técnica en muchos casos, no hacen más que realizar los sueños que la humanidad ha tejido desde sus comienzos, racionales, por lo menos. Esta tendencia golémica de la tecnociencia se expresa en la cibernética; cuando se abrió en Israel la primera computadora del Instituto Weizmann se bautizó Golema, es decir que el imaginario del Golem, de crear la inteligencia artificial, de que el hombre puede transmitir a la máquina su capacidad mental, representa una línea de tecnología demiúrgica, capaz de crear al hombre. La otra línea demiúrgica entropoplástica es la del homúnculo, que consistía, según la tradición hermética y también de los alquimistas y del Paracelso, entre otros hombres del Renacimiento, en producir al hombre en el laboratorio, en la probeta o en el alambique, a partir del semen. Esta historia hoy se ha cristalizado con la fertilización in vitro; el hombre ha podido extraer el huevo del nido, ponerlo en la placa de Petri, fertilizarlo y luego hacer con él un montón de cosas más. De esta manera, relacionando los parámetros científicos con los lierarios, queda expuesta la visión imaginaria de por qué la bioética es de alguna manera , el paradigma, el modelo de una ética de la tecnociencia y por qué la ciencia y la técnica exigen hoy la ética y antes no lo exigía porque pensaban que la ciencia y la técnica respondían espontánea, naturalmente a los fines , intereses y deseos del hombre. Hoy vemos que, por lo menos a prima facie, que no es así necesariamente. Debemos investigar qué intereses o qué valores la ciencia pone en juego y controlar su poder.

CRISIS DE LA VIDA Y DE LA ÉTICA. DESAFÍOS.

Se consideran tres crisis:

1-La catástrofe ambiental - el problema ecológico.

Afecta la supervivencia de la especie y de la naturaleza in toto. La cuestión del hombre no es una cuestión azarosa, inesencial, accidental a la materia de estudio, es fundamental y la historia de la Bioética lo demuestra a todas luces, cómo esta palabra ha tratado de imponerse, ha costado que se impusiera, pero finalmente lo ha logrado. Bioética es una palabra de dos términos griegos: BIOS , que significa vida, y más específicamente vida humana, porque el griego para designar la vida en general habla de ZOE, animal, de allí nuestro zoológico, y ETIQUÉ , ética, ETHOS que significa carácter, costumbre y también lugar. Todo esto quiere decir que la bioética conjuga BIOS y ETIQUÉ, vida y ética; esta conjunción es realmente una novedad terminológica - antes no existía la bioética como términi -, y como disciplina o multidisciplina que se va a encargar de los temas que aparecerán a continuación. En el año 1971 aparece un libro que lleva por primera vez el nombre de la disciplina que más tarde sería llamada así: Bioética. Éste es un libro de un oncólogo de la Universidad de Winsconsin, VAN RESSELAER POTTER, y subtitulado "Bioethics Bridge to the Future", como ya se anticipara; es decir, la conjunción de BIOS y ETIQUÉ, de ciencia y conciencia, de técnica y moral, de las dos culturas, la humanística y la científica, es el salvoconducto de la humanidad hacia el siglo XXI. Potter tenía detrás, como problema fundamental de esos días, los años setenta en el primer , el tema ecológico. Este hombre, que era un investigador del cáncer a nivel molecular, un especialista en cinética celular, deja el microscopio y empieza a mirar la cosa grande para ver cómo el problema de la ocogénesis, esto es la degeneración del cáncer, tiene sus causas más señaladas en el medio exterior. Ve que hay un problema ecológico que está dando cuenta dela patología del siglo XX y se puede comprobar, a medida que pasa el tiempo, la verdad de esta propuesta. Sin duda el gran problema, el problema macro de la bioética, es la crisis de la vida por la catástrofe ambiental, es la situación de la tierra en terapia intensiva a la vez que comprendemos más que nuestros recursos naturales se extinguen, se agotan y nuestro medio o hábitat de vida se deteriora . La tierra es un ser vivo al cual el hombre en su experimento civilizatorio ha desiquilibrado y llevado a extremos de extinción. Ésta es la tesis de una ética de la vida en este nivel macro; la ética tradicionalmente, en Occidente al menos ( en Oriente es algo distinto), no se ocupaba más que de las personas. La ética es un problema de responsabilidad, de la conducta de los seres racionales y libres, nada tiene que ver la naturaleza con los problemas morales, al contrario, parecería que un abismo separa a la naturaleza del espíritu y éste le corresponde la acción moral, pues la naturaleza es inmoral o, por lo menos amoral. Pues bien, hoy sabemos que no es así, hace falta una ética de la vida. La alianza o pacto entre ambas es una imagen fecunda de la cual es un desafío de práctica, de instalación ética, nuestro nuevo peldaño moral hacia fines de este siglo.

2- Crisis bioética, la revolución biológica. En general, el hombre aspira a plasmar al hombre, a reformular al hombre y ésta es una respuesta pigmaliónica, antropoplástica, la posibilidad de modelar, de esculpir, de transformar el cuerpo humano, una de las grandes líneas de trabajo de la ciencia médica. Revolución biológica, revolución pigmaliónica o antropoplástica, porque no se trataría tan solo de una revolución científica y tecnológica, que lo es. La biología molecular y la biogenética son una verdadera revolución, un punto de inflexión, el desarrollo de la tecnociencia, como la fisión atómica y la teoría atómica fueron respecto de la física nuclear, un equivalente de lo es la biología molecular. El hombre es un ser carenciado, minusválido, deficiente comparado con cualquier otro animal; pero el hombre logra compensar sus carencias originarias mediante un artefacto o aparato ortopédico que es el episoma o parasoma de la cultura; ésta es una prótesis que el hombre va fabricando para alcanzar los objetivos de supervivencia. Tal concepción antigua de la técnica no encierra mayor problema moral porque la naturaleza era un punto fijo a la que había simplemente que adaptarse. La modernidad trae una visión totalmente distinta; la naturaleza no está en ningún lado, el centro del mundo no existe, su circunferencia está en cualquier parte, el hombre no es el centro del universo, de la realidad no se puede conocer nada; el único punto fijo y certeza es la del sujeto pensante, el famoso COGITO, ERGO SUM de Descartes. Pero la posmodernidad, si se puede hablar así, ha dado otro punto de infexión. Ya ni la naturaleza, ni el sujeto pensante son las palancas de apoyo de la acción humana, porque el sujeto ha empezado también a disociarse, empezamos a cambiar el cuerpo, a transplantar los órganos, a reproducirnos artificialmemente; entonces, ya no tenemos ningún punto de certeza, ni la natura ni el sujeto, y así, surge la inquietante pregunta de qué debemos ser, más allá de qué debemos hacer.

3-La medicalización de la vida. Se produce con más énfasis en el año 1978, cuando aparece una enciclopedia con ese nombre. Su editor Warren Reich vaciló mucho antes de ponérselo. En realidad se trata de una enciclopedia de moral médica ampliada, es decir, de la ética médica tradicional reformulada con extensión a la enfermería, a la atención de la salud, a los problemas sanitarios, a los del medio ambiente, etc. El hombre, condicionado por la finitud, su vulnerabilidad, su caducidad, su mortalidad, por una enfermedad, se medicaliza . Se medicaliza la existencia y condición humana. La medicina siempre juega en este filo, entre lo espiritual y lo positivo, lo científico. Pero, el abuso de este poder, el de medicalizar todas las condiciones de la existencia humana, es lo que ha llevado a un gran incremento del poder de la medicina, a lo que llamamos la medicalización de la vida, e incluso, más específicamente, la hospitalización de la vida. Lo expuesto señala que en la existencia de la bioética han influido, desde el punto de vista médico, es decir, como cambio en la ética médica, las transformaciones que ha sufrido la medicina en los últimos 25 - 30 años. Estas transformaciones son de tres tipos.

- Una transformación científica y tecnológica, innovaciones tecnológicas y nuevas situaciones terapéuticas que están transformando el concepto de medicina.

- Una transformación social , fundamentalmente, en las relaciones médico -paciente y de la medicina con la sociedad; se ha pasado de un modelo fiduciario , esto es, de confianza en la pareja médico - paciente, a un modelo contractual que antes, supuestamente, era más idílica y se asemejaba más bien a la pareja de hombre viejo y mujer joven, es decir, había una suerte de romance en esta relación que, por otra parte, sigue existiendo

. - Una transformación política en la atención de la salud, porque la medicina tiene enorme poder, pues significa bienestar y bienestar significa calidad de vida y muchas cosas más.

Entonces la salud es hoy fundamental pero constituye un gran problema económico; la salud crece en sus costos día a día y el control de estos costos es uno de los grandes desafíos que tiene la política sanitaria, transformándose, asimismo, en política global. Estas tres transformaciones han dado lugar a que la bioética empezara a ver, para cada una de estas situaciones, la necesidad de recalcar ciertos principios. Para las innovaciones tecnológicas rige el principio de beneficio, en el sentido de BONUM FACERE, producir el bien, no en el sentido filántrópico, o altruista o caritativo de beneficiencia. El otro principio importante en la relación médico - paciente es la autonomía, esto es la autodeterminación o autogobierno, en definitiva, la libertad que tienen los pacientes, de definirse como agentes morales, esto es sujetos racionales y libres, para saber y tomar parte en las decisiones que les competen, como son las decisiones sobre la salud y la vida. Otro es el de la Justicia, que ha venido a normalizar el campo de la asignación de los recursos en salud, recursos que, por naturaleza, son costosos y escasos y la asignación de los mismos exige un criterio de justicia racional compartible, consensuable, por los miembros de una determinada sociedad u organización.

LA RELACIÓN MÉDICO - PACIENTE EN EL PRINCIPIO Y FIN DE LA VIDA.

Los anticonceptivos, diagnóstico prenatal, experimentación humana, la experimentación terapéutica versus no terapéutica, la eutanasia, la muerte y el suicidio son conflictos que obligaron a definir la ética como "menú de principios" que se deben seleccionar y aplicar frente a casos concretos. Por lo tanto la ética quedó constituida como una rama de la teoría de la decisión. El sesgo predominante de esta disciplina ha consistido en cuestionar el conjunto de suposiciones que se toman por sentado de la vida moral. El concepto de persona también se revisa. La relación que ha supuesto que la razón controla el deseo ha conducido a un nuevo error, puesto que la misma no consiste sólo en la capacidad de calcular y coordinar con distintos medios, sino que en la configuración de la razón se incluyen factores no intelectuales como son las emociones conscientes o inconscientes. Así vista la razón en la persona se explica que se transforma en un tema de negociación de procedimientos ante fines en conflicto. Se ha colocado al ser normal como núcleo de una entidad autónoma: la racionalidad y, por lo tanto, la autonomía es el agente moral, el agente racional, no es un agente de sentimiento.

LA ÉTICA Y LOS AVANCES EN GENÉTICA.

Las implicaciones de la nueva genética con el descubrimiento del ADN que concluye en que cada día se aprende más sobre lo que el ser humano supuestamente cree que es. Si bien las investigaciones genéticas dan pautas sobre qué realmente es el ser humano, también llevan a nuevos interrogantes éticos que superan la práctica y el pensamiento anterior sobre la persona y tienen que originar una reformulación del fundamento de la vida moral. La industria de la fertilización in vitro se la ve como efecto de considerar la esterilidad como una enfermedad pasible de tratamiento médico. El tema de la terminación selectiva como uno de los riesgos de la fertilización in vitro, puesto que una vez que han utilizado hormonas potentes para promover el desarrollo de huevos múltiples se pueden crear embarazos múltiples, Con el riesgo de perder a todos selectivamente se ha propuesto abortar a algunos de los fetos manteniendo a otros pero sin determinar sobre quién va a recaer la elección o qué va a motivar la misma. La privacidad respecto de brindar información genética en cuanto a sí mismo es otro de los temas preocupantes ya que existe un derecho sobre la propia conformación genética que implica la pregunta sobre qué significa ser uno y tener derecho sobre el cuerpo, la vida y la historia. Este interrogante no se resuelve con la distinción entre lo que es de uno y lo que es del otro. Hay un laberinto conceptual en la determinación sobre quién es una persona y quién es otra y cómo se conectan con el cuerpo que experimentan como propio. En el apuro para actuar todavía se tienen que considerar las implicancias completas del simple hecho de que en la ética contemporánea no se ha demostrado un esfuerzo concertado para entender, conocer, aunque no completamente, lo que constituye la humanidad. La incertidumbre, la incapacidad para conocer, no solamente los efectos a largo plazo de nuestra tecnología en la vida humana del futuro, sino, también, cuál va a ser el efecto de la intervención en vida embriónica o la intervención sobre algunas piezas del genoma que debe tener efecto sobre otras partes del mismo, obliga a actuar con exagerada cautela y tolerancia y a la necesidad profunda de pensar. Es innegable que se tiene acceso, sin críticas, a lo que es excitante y desafiante en lo nuevo. Existe el riesgo de socavar la tarea genuina de la medicina y de la investigación biomédica. No se tiene que perder la sabiduría del cuerpo común y tenemos como ejemplo metafórico que el águila no pierde la visión en vuelo y que debe volver para buscar la vida sobre la tierra. Es un punto de vista y, por lo tanto, un desafío más a enfrentar.

ÉTICA DE LA MEDICINA POSMODERNA.

La medicina desde sus orígenes hipocráticos, se definió y, así lo hace el diccionario, como el arte de curar las enfermedades y de prevenir la salud. Que la medicina se conforme con el cuerpo normal, no es compartido por las técnicas, como la de transplantes y de fertilidad asistida y demás, que nos muestran instalada una medicina del deseo - recordemos a Pigmalión o a Narciso. La llamada medicina preventiva - primaria, secundaria, terciaria, según la canónica de la higiene - hoy en día se está convirtiendo, en un concepto que es el nuevo nombre de la salud, el concepto de calidad de vida. No se habla casi de más de salud, se habla de calidad de vida; salud todavía en un término fisiológico, biológico, organicista, médico, que corresponde a un paradigma decimonónico positivista. Calidad de vida responde mejor a la cultura light, característica de nuestro tiempo. Una medicina pigmaliónica o desiderativa y el concepto de calidad de vida, coexisten en una cultura o en un contexto que llamamos posmoderno y cuyos referentes son Pigmalión y Narciso. Y esa conjunción, un médico con poder de Pigmalión y un paciente con actitud narcisista, pueden llevar una peligrosa alianza. El desafío es el de controlar a esta medicina del deseo y a esta cultura - salud de legitimación hedonista. Esta medicina del deseo tiene cinco figuras: medicina predictiva, medicina psicoconductiva o psicagógica, medicina paliativa, medicina permutativa o sustitutiva y medicina perfectiva. No son nuevas líneas científicas, son orientaciones del deseo, pero todas las ténicas hoy facilitan esta clase de medicina. MEDICINA PREDICTIVA: No cabe dudas de que esta medicina existe gracias a la genética y a la inmunología. Se podría definir en el curso vital de un individuo el desarrollo de determinada patología. Esta es una capacidad nueva, el diagnóstico genético es una nueva capacidad de la medicina. El destino, ahora sabemos que no está en los astros sino que está en los genes, y la carta de identidad genética que muy pronto el proyecto genoma humano pondrá a nuestra disposición, nos va a traer desafíos morales problemáticos, porque esta información confidencial, reservada de tanto valor, es como dicen los ingleses, "the burden of Knowledge", la carga del conocimiento, hasta qué punto saber o no saber. Por supusto, en casos concretos, el diagnóstico prenatal y el aborto genético, plantean nuevos desafíos y nuevas responsabilidades de justificación moral. MEDICINA PSICOCONDUCTIVA: Cada vez más la psicofarmología, la psicocirugía, la psicoterapia, el psicoanálisis controlan nuestras conductas y nuestras mentes. Hoy en día existe la cultura del "Prozac" y de la "performance", es decir, que se toman medicaciones no para controlar una enfermedad, sino para dar mejor resultado o rendimiento. En una pastilla se obtiene vigilia, sueño, entusiasmo, el ánimo alto, el ánimo bajo; en una cápsula está todo. Es "soma", la pastilla que en griego significa "cuerpo" y se daba para todo : para el delirio místico o el criminal. Para cualquier cosa el hombre puede recurrir a un espíritu químico que va a regular su vida.

MEDICINA PALIATIVA: Es la medicina del confort, que intenta acompañar, ayudar a morir y controlar los síntomas, el dolor, las molestias. Lo que pretende la medicina paliativa no es curar, sino cuidar, con lo cual recupera una vieja dimensión del arte de curar. "Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre", era un adagio que repetían los modernos desde Paracelso. La medicina del confort también se enfrenta a problemas y desafíos muy serios: Una opción puede ser la del suicidio asistido y también la eutanasia, esto es terminar la vida de un paciente mediante una inyección letal.

MEDICINA PERMUTATIVA: Es la más pigmaliónica. Es la que transforma nuestro cuerpo de una manera inédita hasta muy poco tiempo. Estas nuevas formas son los transplantes de órganos y tejidos, la reproducción médicamente asistida y la ingeniería genética. Gran desafío el de los transplantes de órganos, porque implican muchos problemas éticos, sociales y políticos. Carlos Marx dijo que la reproducción es la primera forma de economía, la primera forma de producción. Hoy se puede decir que la reproducción es la última forma de producción, es decir que estamos reproduciéndonos artificialmente, como una forma de producción. Los problemas de estos ya conocidos, los embarazos múltiples y tantos otros temas posibles como el embarazo masculino ( que el famoso "Junior" ha traído hace poco) y que están en el imaginario social son algunos de los tantos dilemas que necesitan del control ético básico.

MEDICINA PERFECTIVA: Tiene ya una expresión cultural entre nosotros muy difundida, que es la medicina plástica, sobre todo la cirugía estética - cosmética. La medicina perfectiva será la genética, es decir, las posibilidades que tendremos de elegir el color de los ojos, el físico, el sexo, etc.; y mejorar cualidades humanas que consideramos estimables o deseables. Éste es el desafío, todavía no instalado, el de una medicina perfectiva que estará en vigencia en el siglo que viene. ¿ cómo controlarla?, es el desafío simultáneo. No obstante estos desafíos, problemas y/ o dilemas a tener en cuenta, se trata de perseverar en el otro aspecto del arte de curar. El concepto de salud ha venido matizándose desde el año 1946. Desde ese año en que se crea la OMS, Organización Mundial de la Salud, en cuya carta fundacional se declara aquella famosa definición: "la salud es un estado de completo bienestar físico y social y no simplemente la ausencia de enfermedad", la salud tiene una definición política, la del "Estado de Bienestar", la sociedad de consumo o el neocapitalismo económico. En los años sesenta comienza la teoría del bienestar, en los setenta, el tema ecológico, en los setenta y ochenta aparecen los estilos de vida, después aparecen los servicios de salud y finalmente, la genética. Es decir, la salud o calidad de vida es el resultado de estos cinco grupos de factores. "Salud para todos en el año 2000"es un globo que ya se pinchó, que nadie está dispuesto a defender y, sobre todo el tema del SIDA, no puede decirse que vayamos del todo bien. Pero, es cierto que se identifica en un momento, en los años cuarenta, después de la guerra, la salud con el consumo y con el producto bruto interno, esto es con el bienestar; bienestar como concepto fundamental económico. Los estilos de vida, es decir nuestras conductas, inciden de manera significativa en el proceso salud y enfermedad, pero la ambigûedad de los estilos de vida también está representada por el "gordoinflón que está haciendo ocio sobre sus aparatos de gimnasia".

Los servicios de salud tienen mucho que ver con la salud, cosa que a priori no había por qué admitirlo, porque podría ser que la medicina fuera "iatrogénica" , que no necesariamente creara más salud. Pero no, es un hecho que la salud para nuestra sociedad depende en buena y gran medida de la atención médica.

Por último la Genética, la herencia en el proceso salud - enfermedad, la cura repartida entre la Biblia y el código genético, da cuenta del hombre como cultura y naturaleza.

CONTENIDO - DESARROLLO

BIO - ÉTICA DA QUE PENSAR. Probablemente razones más morfológicas que semánticas determinaron la adopción del vocablo bioética en USA, como tantos otros neologismos modernos compuestos de raíces griegas, lengua de singular capacidad asociativa de palabras.

La preferencia de la biomedicina por el griego -tan marcada como la del derecho por el latín - y la existencia de un centenar de vocablos dotados del prefijo vital, legitimaron entrelazar las palabras bios y ethiké. Por otra parte, este enlace no es una de esas quimeras linguísticas o palabras compuestas por radicales tomados de lenguas distintas ( por ejemplo, biomedicina).

Resulta oportuno el consejo de Wittgenstein de tratar las palabras como el médico trata las enfermedades, o acaso proponer una lexicobioética para el control del lenguaje biomédico.

La etimología nos dice sobre la verdadera vida y ética de la bioética, literalmente "ética de la vida" (como también "vida de la ética").

Bios es en griego vida humana y no vida orgánica ( zoe), de modo que su sentido no es biológico sino análogico, y lo mismo que el latín vita significa biografía, historia o relato. Ethiké procede de êthos, del que existen en griego dos términos, casi homónimos y sinónimos: ethos = carácter, disposición moral; y ethos = costumbre, hábito. Pero la acepción ethos en el griego clásico, por ejemplo en Homero , es de lugar, vivienda o morada, algo físico y no moral, que refuerza el sentido de propio o íntimo.

El latín mos moris es un calco morfológico y semántico perfecto del griego ethos ( lo moral como ánimo, costumbre y morada). El concepto bioético se resume en la expresión griega biotós, la vida buena, que vale la pena vivir. Independientemente de la etimología clásica grecolatina, la palabra bioética tiene gran poder sugestivo como expresión de la cultura actual. Pero para no seguir la corriente mistificadora del nombre, es preciso la fidelidad al ethymón de la bioética desde el habla griega. Y ésta nos dice que bios es vida humana, cuyo discurso corresponde a la antropología, y que ethos es el lugar por autonomasia del hombre, la polis, objeto de la política. Bioética es vida social (e histórica), procura de un mundo habitable o una vida vivible.

A VERDAD TRANSCULTURAL DE LA BIOÉTICA.

Es curioso que la cuestión nominal de la bioética no sea tal cuestión en la literatura corriente de la disciplina. Muy pocos títulos en la bibliografía internacional, mayoritariamente norteamericana, registran De nomine quaestio.. Inversamente, en los países latinos que asimilaron y recrearon la bioética, se ha cuestionado el nombre y la mentalidad de ésta, proponiéndose alternativas.. Más allá de una reacción xenófoba al colonialismo bioético - americano, el hecho reflejaría una diferencia cultural en el abordaje de la disciplina, vale decir en su fundamento o modelo conceptual. Mientras que la tradición empirista anglosajona, y en particular la pragmatista norteamericana, se inclina por un procidentalismo, la tradición racionalista europeocontinental, y en especial la euro latinanoamericana o mediterránea, es proclive a un fundamentalismo. No cabe duda sobre la posibilidad y necesidad de integración entre ambas tradiciones culturales. Quizás esa mediterránea raíz grecolatina aflora en la cuestión nominal de la bioética. Académicamente se percibe la disciplina como una manera de pensar, una filosofía práctica o aplicada como paradigma de la moral civil y tecnocientífica de nuestro tiempo. Por otra parte, se entiende a la bioética como que significa ética médica renovada, pues constituye la nueva filosofía de la medicina (iatrofilosofía) en la crisis de identidad de ésta respecto de su objeto, método y fin, para cuyo correspondiente escrutinio filosófico hacen falta una antropología, una epistemología y una axiología (agatología) médicas. Por último, pero en forma abierta, se piensa a la bioética como biofilosofía, con su teoría (fenomenológica, analítica, dialéctica u otras) y su práctica ( biomoral, bioderecho, biopolítica...) de la vida. En cualquier caso, se confía en la bioética como nueva vida de la ética en la actual crisis de la humanidad, con la esperanza de una revolucionaria apropiación bio - ética del destino humano y llegar a ser lo que queremos y nos debemos ser.

TRES TEMAS DE LA BIOÉTICA RELACIONADOS CON CONTENIDOS DE LA LITERATURA DE FICCIÓN. HERRAMIENTA DE ANÁLISIS COMPARATIVO.

Capítulo 1: Bioética Paradigma de la Ética Tecnocientífica.

Esta incursión es la del desarrollo de la ciencia y de la técnica del siglo XX, con las ambivalencias del mismo, y, cómo estas ambivalencias reconocidas desde la más remota antigûedad, desde el mito, han llegado hoy a hacerse dramáticamente sensibles. El mito de Dédalo e Icaro ilustra en la antigûedad clásica, en Grecia, justamente este rostro jánico del progreso; esto es, cómo la ciencia y la técnica tienen una cara positiva, se puede producir el bien como consecuencia de la aplicación del conocimiento a nuestros fines prácticos, pero también se puede caer en el error, en el mal y ésta es la cara negativa. El tema es muy conocido, Dédalo e Icaro , padre e hijo, están encerrados en un laberinto que el primero había construido para encerrar al Minotauro y la única salida del laberinto, se le ocurre a Dédalo, y que es a través del vuelo, imitando a los pájaros. Construye entonces unas alas que adosa a los hombros de él y de su hijo, pegadas con grasa o miel y consiguen así, con este invento que es el vuelo, el avión, escapar del laberinto. Dédalo había advertido a su hijo no volar cerca del sol, pues el calor derretiría el pegamento y caería al vacío. Icaro no logra el éxito con esta operación, pues no sigue el consejo de su padre de no aproximarse demasiado al sol y, entusiasmado por el placer de volar y la felicidad de la libertad, desoye el consejo paterno y cae al mar. Los griegos quisieron dar a entender con esto que toda invención "tecnológica" comporta esta ambivalencia, este rostro jónico. Y los griegos también expresaron esta ambivalencia en una figura mitológica de la Quimera, un monstruo formado por las partes de distintos animales. Beleforonte fue el héroe que mató a la quimera. Beleforonte también sucumbió a la depresión que lo llevó al suicidio. Con ello, tal vez los griegos quisieron dar a entender que el hombre no puede dejar de pensar en la quimera, de crear la quimera. En la actualidad tenemos la posibilidad de retornar a los monstruos: los dinosaurios de Jurassic Park, o el famoso árbol artificial conformado con cabezas y partes de más de un centenar de animales, en el recientemente inaugurado "Animal Kingdom" en el Disneyworld de Miami, son un ejemplo, pues de alguna manera en el imaginario social nos recuerdan estas posibilidades que tiene el hombre con su poder tecnocientífico de recrear criaturas o monstruos.; pero no se debe olvidar que la quimera es también la metáfora de la fantasía, de la ilusión, de la imaginación, de la poesía, de la utopía. Sin quimera no hay posibilidad de vida para el hombre, como Beleforonte demostró. Siempre se ha sabido de esta ambivalencia, pero la ciencia y la técnica del siglo XX la han llevado al paroxismo. Primero, porque la ciencia tiene un poder en si mismo destructivo, la humanidad lo ha experimentado: la bomba atómica, la explosión nuclear fue para la humanidad la toma de conciencia del pecado original; es decir, la posibilidad de que la ciencia y la técnica se empleen para el mal. Esta ambivalencia es la de un gran poder destructivo que implica el exterminio no solamente de algunos hombres, sino de la totalidad del género humano. También una humorgrafía del dibujante Quino recuerda el Holocausto Nuclear en cómo San Pedro ve la tierra explotar como una bomba atómica, preparando aureolas para todos los hombres . El potencial destructivo de la física nuclear, ha sido uno de los grandes hitos del siglo XX de nuestros puntos de referencia para sospechar del poder de la ciencia y de nuestra posibilidad de controlarlo. Tanto es así que este poder destructivo se conjuga con otra novedad de la ciencia en el siglo XX, que es su capacidad factiva o creativa. La ciencia clásica, que se distinguía de la técnica, era una ciencia contemplativa, esto es, una ciencia que observaba, que pretendía no modificar la realidad, y cuando lo hacía, lo hacía a través de la técnica con criterios muy finalistas, prácticos, morales. Del poder factivo, creativo de la ciencia, sumado a la posibilidad de su utilización negativa o para el mal, crea algunas fantasías que en el imaginario social se reiteran con bastante frecuencia y son, fundamentalmente tres, aunque por supuesto existen más.

a) Una de las leyendas que más injerencia tiene en el imaginario social es la del aprendiz de brujo, una balada de Goethe, que recoje una vieja tradición europea por la cual se quiere dar a entender que podemos utilizar el conocimiento, pero éste puede utilizarnos a nosotros. Esta historia se reprodujo en cine. Walt Disney la llamó "Fantasía", donde el ratón Mickey lo protagonizó. La partitura de Paul Dukas le dio el "scherzo" necesario para qué pasa con esa escoba que se pone a barrer por su cuenta, que termina inundando el laboratorio del brujo, y, si éste no llega a tiempo, el aprendiz hubiera sucumbido a la catástrofe. Esa posibilidad de catástrofe se tradujo en 1976, en California, donde se reunieron doscientos biólogos moleculares para proponer una moratoria de las investigaciones biogenéticas con el propósito de evitar posibles efectos indeseados: los llamados bioazares, por la salida al exterior de material de laboratorio, virus, etc.

b) Otra fantasía corriente en nuestros días, respecto del desarrollo tecnocientífico, es el del Dr. Frankenstein, también argumento de 1818. Mary Godwin, esposa de Shelley, el gran poeta inglés, escribe esta novela de terror dentro del movimiento gótico, pero de alguna manera, creando el género de anticipación o de literatura de ficción, porque es el caso de Frankenstein, tantas veces llevado al cine desde Boris Karloff a Mel Brooks y, recientemente, Coppola con Robert de Niro. El tema de Frankenstein, ya no el bioazar o la biocatástrofe, sino la diogénesis o la teratogénesis, se refiere a la capacidad que tienen la ciencia y la técnica de engendrar monstruos.

c) La tercera metáfora del imaginario social respecto del progreso tecnocientífico corresponde al famoso Un Mundo Feliz (Brave New World), de Aldous Huxley, novela que narra en forma de anticipación, en 1932, lo que sería la sociedad biocrática, una sociedad dominada, controlada, normatizada por el poder científico y técnico y, muy particularmente, biológico. Las páginas de Huxley sorprenden todavía, en forma retrospectiva porque en ellas podemos encontrar la embriogénesis, la partenogénesis, la clonación, los bebés de probeta, la eutanasia, los cuidados paliativos, los hospitales de moribundos, la psicofarmacología actual, etc. Huxley ahonda sobre el extravagancia de la ciencia, la técnica y el megaintelectualismo cuando dice: "

...Una de las cosas más difíciles de recordar es que el mérito de un hombre en una esfera o contexto, no constituye una garantía de su mérito en otra.../...el problema está en transformar un escepticismo intelectual de espectador en un modo de vida general y armonioso..../...lo evidente a que vuelve el intelectual, si llega bastante lejos, no es, por supuesto, lo mismo que lo de los no intelectuales. Porque de éstos es la vida misma, y lo evidente de aquél no es sino la idea de esa vida. No son muchos los que pueden dotar de carne y sangre a esta idea y hacer de ella una realidad.../El verdadero encanto de la vida intelectual, la vida consagrada a la erudición, a las investigaciones científicas, a la filosofía, a la estética, a la crítica; es su facilidad. Es la sustitución de las complejidades de la realidad. Es incomparablemente más fácil saber muchas cosas, por ejemplo, acerca de la historia del arte y tener ideas profundas acerca de la metafísica y de la sociología que, saber intuitivamente y personalmente algo acerca de nuestros semejantes y llevar relaciones satisfactorias con nuestros amigos y nuestros maridos, mujeres, amantes , hijos.../Vivir es más difícil que el sánscrito, la química o la economía política. La vida intelectual es un juego de niños; lo cual explica el que los intelectuales tiendan a convertirse en niños y luego en imbéciles y, finalmente, como claramente demuestra la historia política e industrial de los últimos siglos, en lunáticos homicidas y bestias salvajes. Es mucho más fácil ser un niño intelectual o un lunático que un hombre adulto y armonioso. He aquí por qué tanta demanda de educación superior.

Las personas se abalanzan hacia los libros y las universidades como hacia los cafés. Quieren ahogar su conciencia de las dificultades que presenta el vivir adecuadamente en este grotesco mundo contemporáneo; quieren olvidar su deplorable insuficiencia en el arte de la vida.../Los libros y las conferencias son mejores para ahogar las penas que la bebida y la fornicación: no dejan dolor de cabeza, ni aquella desesperante sensación de post coitum triste...". Nada más clásico y más actual, Huxley hacía esta referencia respecto del saldo que dejaba la revolución industrial; hoy se reactualiza pues "la gente se abalanza sobre computadoras, Internet, cibernética en general, más hacia las drogas que al vino, etc". También cuando dice: "...Habiéndose acostumbrado uno a dividir y vencer en nombre del intelecto, es difícil detenerse.../ la dificultad consistirá en actuar conforme a la creencia.../ Un hombre que se ha esforzado siempre por alentar sus tendencias intelectuales a expensas de todas las demás, evita cuanto puede las relaciones personales; observa sin participar; no gusta de abandonarse, es siempre espectador más que actor.../...por esa supresión de relaciones emotivas y de piedad natural se le figura que consigue liberarse, liberarse de la sentimentalidad, de lo irracional, de la pasión, de la impulsividad, de la emoción..., pero en realidad no ha hecho otra cosa que estrechar y disecar su vida y, lo que es más, ha embotado su inteligencia por el mismo procedimiento con que pensaba emanciparse. Su razón es libre, pero tan solo para ocuparse de una pequeña fracción de experiencia. Él se da cuenta de sus defectos psicológicos y, teóricamente desea modificarse. Pero es difícil romper con los hábitos de toda una vida, y puede que los hábitos no sean sino la expresión de una indiferencia y una frialdad innatas que sería casi imposible vencer...y, para él, de todos modos, la vida simplemente intelectual es más fácil; es la línea de menor resistencia, porque es la línea que evita a todos los seres humanos..." La ciencia, además de ser destructiva en su poder, tiene la posibilidad de ser creativa - factiva y no meramente contemplativa, como los ejemplos anteriores lo han señalado, es una ciencia antropoplástica, una ciencia y una técnica demiúrgicas; la revolución biológica nos muestra esto de manera muy clara. En esta técnica demiúrgica, esto es técnica capaz de crear al hombre o, por lo menos, de transformarlo, de recrearlo , hay dos grandes líneas tecnológicas: una es cibernética, que a través de la inteligencia artificial y la robótica suple las capacidades humanas con la máquina y la otra llamada biogenética, que es la capacidad de producir la vida en el laboratorio. La posibilidad cibernética sorprende en la cantidad de películas que reflejan las transformaciones del cuerpo contemporáneo: "Terminator", "Alien"., "Batman", "La Mosca", "Freddy Cruger", "Tijeras", "The Mask",etc; como si el cine, también , estuviese revelando en pantalla todas estas posibilidades de Pigmalión. La otra línea demiúrgica antropoplástica es la del homúnculo, que consistía, según la tradición hermética y también de los alquimistas y de Paracelso, entre otros hombres del Renacimiento, en producir al hombre en el laboratorio, en la probeta o en el alambique, a partir del semen. Esta historia hoy se ha realizado con la fertilización in vitro; el hombre ha podido extraer el huevo del nido, ponerlo en la placa de Petri, fertilizarlo y luego hacer con él muchas cosas más. La alternativa de Pinocho viene a cuento para recordar que el hombre no es un animal sin razón, ni es una máquina, y ésta es una gran ambivalencia y su gran dificultad; el hombre no se reduce a la vida, ni siquiera en el laboratorio, ni se reduce a la máquina por más sofisticada o robótica que sea. La tierna historia de Pinocho que acuñó nuestros sueños infantiles y debemos a la pluma de Carlos Lorenzini o Callodi, que era su seudónimo, salió como historia para niños que muestra cómo el hombre no es ni una madera ni un espíritu, o sea no es cuerpo ni es alma, sino un producto de la cultura y de la educación. Pinocho es un perverso polimorfo, es el niño malo, desobediente , egoísta, ingrato con su progenitor y mentiroso, las hace todas, se junta con malas compañías; pero lentamente va desarrollando su consciencia moral hasta llegar a ser una persona de buen corazón.

Capítulo 2: Crisis de la Vida y de la Ética.

La vida ha pasado, básicamente, por tres crisis:

1. La catástrofe ambiental - el problema ecológico - , que afecta la supervivencia de la especie y de la naturaleza in toto.

2- La revolución biológica, que está transformando la naturaleza humana.

3- La medicalización de la vida, o los problemas que acarrea la atención de la salud en una cultura - salud, en una sociedad cada vez más medicalizada, esto es, que cae bajo el control de los saberes médicos y las praxis médicas.

1-La bioética como disciplina no se conformó con la idea de Potter. Sin duda, el gran problema o el problema macro de la bioética es la crisis de la vida por la catástrofe ambiental; esta situación de la tierra en terapia intensiva, o sea el hecho de que cada vez comprendemos más que nuestros recursos naturales se extinguen, se agotan y nuestro medio o hábitat se deteriora. Ello puede considerarse como mito, como Gaia, es decir, un organismo en el equilibrio paradigmático u homeóstasis. Se reconoce una falta de ética de la vida que se puede simbolizar con la figura bíblica de Noé, cuyo libro sobre el diluvio universal, la fabricación del arca de salvación de las especies y de la especie humana, es el argumento ecológico perfectamente descripto en la Biblia. Se extrae como análisis literario de la misma la necesidad de la Alianza, como una simbiosis con la naturaleza, un reconocimiento de ella como nuestra socia o compañera, no como nuestra enemiga a quien debemos simplemente dominar tal como fue la consigna baconiana de los tiempos modernos: la de que el hombre es el señor de la naturaleza, debe conquistarla, dominarla y someterla a su arbitrio. De hecho, por ese camino, se han conseguido muchas cosas, grandes cosas, la revolución industrial finalmente, pero también con ello se ha llegado a los límites de nuestras posibilidades de habitar el planeta. La Alianza desde Noé, o el pacto, es una imagen fecunda en la cual debemos instalarnos éticamente, como nuevo peldaño moral hacia fines de siglo.

2-La segunda crisis bioética es la revolución biológica con la fantasía del homúnculo, el hombrecito saliendo de un tubo de ensayo según la doble hélice de Watson y Crick como estructura del ADN, y el hombre formulado o reformulado en el laboratorio. Esto lleva a la comparación mitológica de Pigmalión , escultor chipriota que se había enamorado de la estatua salida de sus propias manos y logró que Venus, la diosa del amor, le concediera el milagro de convertirla en una mujer de carne y hueso, Galatea, con quien Pigmalión se casó.

¿Qué enseña Pigmalión?.

Un mito, que en la cultura occidental desde Ovidio hasta Bernard Shaw, es una constante. Pigmalión es una voluntad antropoplástica, muy machista, porque quiere hacer la mujer ideal, la mujer de sus sueños ( dentro de una cultura occidental muy machista). Pero en general el hombre aspira a plasmar al hombre, a reformular al hombre y esta es una propuesta pigmaliónica, antropoplástica, la posibilidad de modelar, de esculpir, de transformar el cuerpo humano. La biología molecular y la biogenética son una verdadera revolución, un punto de inflexión, el desarrollo de la tecnociencia como la fisión atómica y la teoría atómica fueron respecto de la física nuclear, un equivalente de lo que es la biología molecular. Lo pigmaliónico se observa en el hombre como ser carenciado, minusválido, deficiente comparado a cualquier otro animal, pero logra compensar sus carencias originarias o adquiridas mediante artefactos o aparatos ortopédicos de la cultura. Son las prótesis que el hombre va fabricando para lograr los objetivos de su supervivencia, porque la crisis de la vida lo superan. Otros ejemplos de esta índole se encuentran en El Retrato de Dorian grey, Fausto, etc., Asimismo, el tema de los principios de la Bioética, respecto de los "deberes del médico", escrito por el eximio dramaturgo Italiano, Luiggi Pirandello, y sabiamente interpretado en nuestro país por "El Grupo de Teatro Latino",correspondiente al Círculo Médico de Lomas de Zamora, dirigido por el actor y director argentino Juan Di Tullio.

3-La medicalización de la vida encuentra su paradigma y/ o correspondencia literaria en 1978 cuando aparece una enciclopedia, cuyo editor fue Warren Reich, sobre moral médica ampliada como ética médica tradicional con extensión a la enfermería, a la atención de la salud, a los problemas sanitarios, a los problemas del medio ambiente, etc, y cuya figura literaria es la del Dr. Knock.

Los hipocráticos fueron los primeros en introducir en el estudio clínico, el concepto de crisis (cambio, no sólo algo negativo). Knock o el triunfo de la medicina fue estrenada en París en 1923.

Knock tiene una tesis muy audaz para su época que defendía con tanto entusiasmo como la bioética, la cual dice: "sano es un enfermo que se ignora; no existe la salud, lo único que existe es la enfermedad más o menos crónica, más o menos aguda, más o menos grave, más o menos ligera. No existen sujetos sanos, sólo existen sujetos enfermos".

En otras palabras knock estaba diciendo: "no existe más gente siguiendo un tratamiento"; lo cual es evidente actualmente con la cultura de la medicalización, controlada con el poder médico. Hoy todos siguen una dieta , hacemos ejercicio, controlamos nuestro cuerpo, etc. La trampa de Knock está en hacer pasar lo que es una condición del hombre, la finitud, su vulnerabilidad, su caducidad, su mortalidad, por una enfermedad y entonces se medicaliza la existencia humana. La medicina siempre juega en este filo, entre lo espiritual y lo positivo, lo científico.

Capítulo 3.

Ética de la Medicina Posmoderna.

A continuación se trata de comprender el impacto de la bioética en la medicina, a partir de las transformaciones de ésta. La medicina está cambiando sus fines y, como los fines son los objetivos de la conducta moral, se debe examinar qué persigue la medicina y qué significado moral tiene este cambio de fines. La medicina, desde sus orígenes hipocráticos, se definió, y así lo hace el diccionario, como el arte de curar las enfermedades y de prevenir la salud; es decir, la medicina ha tenido inicialmente dos grandes objetivos: curar las enfermedades una vez instaladas ellas en los hombres o en la sociedad, lo que se llama epidemia y prevenirlas o promover la salud. Así, la medicina tradicional, restaurativa, se va encaminando más y más hacia una medicina que muchos han considerado del deseo. Una medicina desiderativa, del deseo que se aparta de esa función meramente restaurativa o recuperadora del orden fisiológico. Esa "medicina del deseo o hedonista, y sólo del conocimiento" es la que se tiene una correspondencia literaria. Ejemplos: Con la genética y la inmunología se puede hoy definir en el curso vital de un individuo el desarrollo de determinada patología. Esta es una capacidad nueva, el diagnóstico genético es una nueva capacidad de la medicina. El destino, no está en los astros sino en los genes y en la carta de identidad genética que el proyecto genoma humano podrá poner a nuestra disposición muy pronto. Estas novedades traerán también sus propios problemas.

¿Qué es mejor, saber o no saber de qué color serán los ojos del niño que espero?. Edipo, el hijo de Layo y Yocasta, es un ejemplo de ese intento por saber su afiliación, su identidad, su origen y de lo que resultó, finalmente, en la tragedia cuando él supo la verdad de que había desposado a su madre, matado a su padre y destronado al rey. Los tres grandes crímenes de la humanidad: parricidio, incesto y magnicidio.

¿Por qué?

Porque quería saber. Esta tesis se renueva a la anteriormente ( sin negarla) consagrada por la psicología en su análisis literario de la obra, donde se ocupa del enamoramiento de Edipo con su madre y de allí la concepción del complejo homónimo. La medicina paliativa, considerada de confort, se representa con la figura de San Martín de Tours, que se desprende de un pedazo de su capa para cubrir las necesidades del menesteroso. Paliare, en latín, después palium, significa cubrir, manto, tapar. Lo que pretende la medicina paliativa no es curar, sino cuidar, con lo cual recupera una vieja dimensión del arte de curar: "Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre", era un adagio que repetían los modernos desde Paracelso. Los estilos de vida, los servicios de salud resultan, a veces, en Calidad de Vida y la medicina del deseo. Dos figuras míticas resumen éstas: La de Narciso, en la expresión de Caravaggio, es símbolo de la cultura posmoderna, de la justificación hedonista del sujeto y el individualismo contemporáneo; por otro lado Pigmalión, el arte de transformar la naturaleza humana y la medicina del deseo. La calidad de vida responde mejor a la cultura light, característica de nuestro tiempo. Una medicina pigmaliónica o desiderativa y el concepto de calidad de vida, coexisten en una cultura, en un contexto o en una condición que llamamos posmoderna y cuyos representantes son Pigmalión y Narciso ( el que mirándose en un espejo de agua conjura el amor y el gusto por sí mismo elevado a la más alta potencia), es decir un médico con poder de Pigmalión y un paciente con actitud narcicista, puede llevar a una peligrosa alianza. De ambos resulta el gran poder de la medicina, simbolizado por el Dr. Knock. Pigmalionismo, Narcicismo y Knockismo son las tres tentaciones que hoy coexisten con la medicina. A La saga de Asclepio o Esculapio, corresponde el pecado original de la ética médica. Asclepio o Esculapio, era el dios de la medicina para los griegos y su saga es muy conocida, la de resucitar muertos. Pero su poder lo llevó a cometer dos pecados capitales, el de la soberbia y la codicia. Resucitaba muertos considerando que él estaba en condiciones de transgredir los límites de la naturaleza, de hacer lo que estaba de alguna manera solo facultado a los dioses, pero no a los mortales. Y, entonces, fue castigado por Zeus, con su saeta hoy modernizada del helicoide de Watson y Crick. Se dice que Asclepio aceptó a resucitar a los muertos, un poco por hybris que decían los griegos , por soberbia; pero también por codicia, ya que pasaba honorarios altamente diferenciados por estas prácticas, también muy diferenciadas. La epicrisis de nuestra cultura se resume en el mito griego clásico de origen del hombre, que destaca los respectivos dones de sendos protectores del género humano:

Prometeo y Hermes o Mercurio. El primero aporta con el robo del fuego las artes ígneas, esto es, los saberes técnicos.

El segundo distribuye igualatoriamente las virtudes morales, vale decir, la piedad, pundonor y la justicia. En el mito de Prometeo según la versión platónica de Protágoras, se describen tres intervenciones demiúrgicas en el origen de la humanidad:

a) la indefensión natural, generada por la torpeza de Epimeteo que dejó al hombre desvalido respecto de los animales ( desnudo, descalzo, desarmado).

b) la invención de las técnicas, provista por Prometeo con el robo del fuego a Vulcano y Minerva, pues las artes mecánicas y la inteligencia práctica son indispensables para la supervivencia de la especie.

c) la instauración de las normas, don de Zeus a través de Hermes, de la sabiduría moral o virtudes políticas (piedad, pundonor, justicia), distribuidas democráticamente para la humana convivencia.

CONCLUSIÓN

El objetivo de la introducción de este trabajo, se ve cumplido desde la perspectiva de un punto de vista respecto del concepto de bioética, teniendo como referencia al autor J. Mainetti.

El análisis desarrollado se ha hecho en base a breves ejemplificaciones bibliográficas o del género literario, pues el mismo, que podría realizarse "in extenso", ocuparían una gran extensión manuscrita. No obstante, se ha tratado de que los mismos sean esclarecedores en cuanto al propósito de demostrar que esta disciplina puede resultar significativamente útil o importante en el análisis literario, partiendo desde su concepción nominal y/o lingûística y desde su polisemia.

Para ello el o los textos del Dr. J.A.Mainetti han sido no sólo el eje referencial sino la musa inspiradora para este propósito personal. A la inversa y, para repetir una instancia, el mito de Prometeo se renueva hoy en la figura de Pigmalión, el escultor antropoplasta, con la revolución biológica ( y bioética), transformadora de la naturaleza humana, una revolución cultural como la del primero porque implica un punto de inflexión en la técnica y un cambio correspondiente en la humana mentalidad. Se trata de una nueva respuesta creativa del hombre a otro desafío vital, que amenaza la supervivencia de la especie, en nuestro caso la crisis ecológica planetaria.

La Bioética sería así, el signo, desde el signo lingûístico al semántico, de los tiempos como fórmula que combina un secreto de la vida y un suplemento de la moral. Doble exigencia para el hombre en su realidad terrena. Por último, en las obras literarias encontramos el ineludible dibujo de la existencia, del destino humano, porque se distingue, sobre todo la extraordinaria técnica de que se sirven los autores para representar las ambivalencias de las que nos manifiesta la bioética, como dice claramente el Dr. Mainetti, pues es el acabado cuadro de la sociedad dentro de los limitados márgenes de la propia condición humana, dándonos una galería de comportamientos, humanos y sociales, siempre presentes, siempre clásicos.

 

Consulte a un especialista